jueves, 5 de enero de 2012

¡Planificando, que es gerundio!

¡Nos vamos de viaje! hay que prepararlo todo. Voy a redactar una lista de cosas que no se me pueden olvidar llevar, vamos a comprar un mapa para poder preparar nuestro itinerario, vamos a ver qué museos podemos visitar y el horario que tienen, vamos a cargar la cámara de fotos para que tenga batería suficiente, etc.

Eso es una planificación, pensar en qué vas a hacer, crear una guía que nos ayude a desenvolvernos en una situación futura, preparar los recursos que nos harán falta. Seguramente en el viaje nos encontraremos con situaciones que harán que modifiquemos la planificación que hemos preparado pero no nos asustaremos, la planificación es una guía, no un dogma que haya que cumplir. Pero sin ella estamos perdidos.

¿Qué pasará si no planifico mi viaje? seguramente se me olvidará el cepillo de dientes en casa y me daré cuenta cuando abra la maleta, tendré que preguntar a la gente por la calle hacia dónde queda el museo, cuando llegue habrá cerrado y me enfadaré por no haber consultado el horario. La cámara se quedará sin batería porque se me olvidó cargarla y me perderé por la ciudad porque se me pasó comprar un mapa.

Parece claro que la planificación es importante, pero ¿y en clase? ¿planificamos correctamente? ¿o llegamos a clase pensando "a ver qué tema me toca hoy" y abrimos el libro para ver por dónde vamos?.

Las programaciones docentes y las unidades didácticas no son documentos que tengo que aprender a hacer porque me lo pidan en una oposición. Son documentos imprescindibles para la docencia. Son la base de nuestro viaje, si no los preparamos bien nos perderemos.
Pero ¿qué pasa en la realidad? que estos documentos están perdiendo su sentido, son un requisito que tenemos que cumplir, un papeleo que hay que hacer, no una herramienta educativa... y eso... es malo... para los alumnos y para el propio sistema.

¿Motivos? quizás el no preparar adecuadamente a los estudiantes de magisterio. El hecho de que cada profesor tenga un modelo de Unidad Didáctica hace que cuando terminen la carrera se apunten a una academia para aprender a hacer "el modelo" que piden en la oposición. 
En el aula se quedan como el documento que hay que entregar al centro cada año y que copiamos y pegamos de un curso para otro. Copiar y pegar una unidad didáctica es lo más incongruente del mundo, si la base es el contexto y a partir de ahí tenemos que adaptar objetivos, contenidos, competencias, actividades y evaluación ¿cómo es posible que utilicemos lo de un año para otro sin cambiar ni una coma?.
El gran Néstor Alonso lo representa muy bien en esta viñeta:
Viñeta de Néstor Alonso
Quizás hay que mejorar la formación a los docentes o que la inspección se preocupe realmente de estos temas de manera adecuada. Lo que sí es cierto es que planificar puede ser una tarea un poco tediosa cuando tienes que entender los mecanismos por los que hacer un objetivo correctamente, asignarle sus competencias, unas actividades factibles... pero señores, si no planificamos nos estamos echando tierra sobre nuestro propio tejado, como profesores es una de las tareas más importantes y que reivindican nuestro valor profesional como docentes. 
He visto profesores pelearse planificando unidades didácticas, tras un tiempo han disfrutado pensando las actividades que hacer con los alumnos, han sido creativos, se han emocionado al pensar en lo que harán con ellos, y cuando han llegado al aula y han podido hacerlo efectivo han sentido una satisfacción indescriptible "¡están haciendo las cosas que yo pensé!" no sólo lo que me dice la editorial, lo que yo he planificado, ¿es que una editorial va a poder contextualizar bien una planificación educativa? ¿quién conoce tu aula mejor que tu?. Todo lo demás son recursos, y muy buenos, pero como docentes el potencial y el poder es nuestro. 
Reivindico el poder de la planificación educativa para mejorar la educación. Lo hacemos en otras situaciones, ¿por qué no en el viaje más importante, que es el de la educación?.

2 comentarios:

Estela dijo...

Soy Pedagoga hace apenas unos meses pero he tenido como referencia a una profesora que siendo muy estricta y rigurosa consiguió que yo me esforzase e hiciese las cosas con cariño y dedicación.

Es cierto que la planificación, las unidades didácticas son...puffffff... sin palabras, pero cuando se lleva a termino es una gran satisfacción.

Es un GRAN error que tengamos tantos modelos de hacer algo como profesores hemos tenido en la carrera...y eso, ni con cariño y dedicación se puede cambiar...

María del Mar Sánchez dijo...

Hola Estela, estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que en la Universidad deberíamos hacer un esfuerzo por establecer un modelo común de programar que sirviera para todas las asignaturas, eso ayudaría a aprender a planificar bien y no sólo aprender a responder al modelo qué te pide cada profesor. Muchas gracias por tu aportación.