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jueves, 19 de septiembre de 2019

Mitologías innovadoras

Hay muchos mitos en torno a la Universidad y sus profesores. Muchos seguramente nos los hemos ganado a pulso, pero la realidad que yo conozco es distinta a la que a veces se escucha.  Muchos de los profesores y profesoras que yo conozco trabajan mucho, muchísimo, sacrificando horas personales y sacando tiempo de dónde no lo hay para presentar un proyecto, preparar un material, contestar un correo, escribir una memoria, preparar una clase, tutorizar a un alumno, asistir a un congreso, o pelearse con la burocracia del mundo universitario, en la que no se hace algo si no hay un papelito que lo acredite.

No obstante, no es motivo de este post analizar las tareas del profesorado universitario (lo dejaré para otra ocasión, que soy consciente de que es un jardín complicado), porque es cierto que, como en todos sitios, hay malos profesionales (haberlos haylos), pero no deja de ser injusto generalizar y convertir en un mito algo que no representa la realidad.

Y de mitos quería yo hablar.
Imagen de Hiking artist con licencia CC.
Debo agradecer el título de este post a una alumna, que posiblemente presa del calor murciano, escribió "mitologías innovadoras" en uno de sus trabajos, cuando ella quería referirse a "metodologías innovadoras". Tras la consecuente corrección de la palabra en el trabajo, me quedé pensando en el hecho de que muchas metodologías terminan convirtiéndose en mitos.

La RAE define mito, entre otras cosas, como "persona o cosa a la que se le atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen".

Cuando hablamos de implementar las TIC en el aula a veces podemos caer en entenderlas como "mitologías innovadoras" por sí mismas. Se hace necesario que nos replanteemos viejos mitos sobre el uso de las TIC. Los voy a plantear en torno a frases que un maestro podría plantearse (y que, de hecho, alguna vez me han dicho):
  • "Los alumnos ya saben utilizar el ordenador". Saben utilizarlo, pero a nivel técnico (y tampoco), les faltan muchas habilidades para gestionar la información y su presencia en las redes (la identidad digital) que podemos trabajar en el aula.
  • "Las redes sociales son peligrosas". En Tecnología Educativa decimos que los recursos no son ni buenos ni malos, depende del uso que les demos. Son malas si se usan mal y son buenas si se hace un uso productivo de las mismas.
  • "Yo innovo porque subo mis recursos a Internet". Vale. Haces lo mismo que hacías cuando lo dejabas en la fotocopiadora ¿dónde está lo innovador?. Esto vale también para los "soy moderno porque uso libro digital" en los que se cambia el libro de texto por la tablet, pero para ir haciendo actividad tras otra que viene en el libro sin plantear cambio metodológico.
  • "No uso las TIC porque no me gustan". Bueno, eso lo puedo entender, pero piensa ¿por qué no te planteas el enseñar matemáticas o lengua...? "pues porque eso es necesario", pues las TIC también. Forman parte del mundo en el que tu alumno vive, y el no incorporarlas es negarles el aprendizaje de algo necesario para su presente y su futuro.

Y para terminar, una pequeña historia. El cuento al revés.


Pepe, profesor de Secundaria, decidió un buen día que se animaría a utilizar las TIC en su clase. Lo primero que hizo fue subir todos sus contenidos a un blog. A los alumnos les gustó tener los temas en Internet, y además le podían plantear dudas mediante los comentarios. Pero al final, en Junio, pasaba lo de todos los años. Los alumnos estudiaban el examen de memoria, salían de clase y olvidaban lo aprendido.

Pepe no se desanimó, empezó a utilizar vídeos de YouTube en clase, les pedía las tareas a través de Internet... pero la cosa seguía igual, el trasfondo era el mismo.

Pepe un día se hartó y quiso romper con todo. Se planteó hacer las cosas al revés, iban a ser los alumnos los que diseñaran las cosas, trabajarían en grupo, harían vídeos para explicar conceptos de clase que aprenderían buscando en la red y con su ayuda, lo subirían a un blog de clase, que sería de todos. Se planteó mejorar sus clases magistrales, no hacerlas desaparecer, sino complementar distintos métodos en función del tema, incorporar dinámicas para motivar al alumnado en el aula...
Al principio fue un caos, requirió de enorme paciencia para Pepe, que tenía que sentarse y planificar adecuadamente cada paso y cada tarea.
Los alumnos tenían problemas para gestionar la información, su ayuda se convirtió en imprenscindible, tenía que ayudarles a entender qué información es fiable, ayudarles a entender la parte importante de un documento, gestionar los conflictos de los grupos, ayudarles a diseñar un recurso, asesorarles sobre cómo presentarlo.. y lo más difícil para Pepe, evaluar todo el proceso de trabajo. Se dio cuenta, que a pesar de lo que pensaban algunos compañeros, con este tipo de metodología no trabajaba menos ¡trabajaba más!.

Le costó, los alumnos se quejaban de que trabajaban mucho, pero al final del curso notó la mejoría en sus alumnos, sabían explicar el por qué de las cosas, cómo aplicarlas, enseñaban orgullosos sus trabajos, en su "mochila" se llevaban una gran experiencia. Durante los años siguientes esos alumnos lo veían por los pasillos y le decían todo lo que habían aprendido en su asignatura, que les había servido para afrontar otras. Eso supuso una sastifacción personal que le hizo darse cuenta que todo había tenido sentido. Ya tenía en la cabeza nuevas ideas para el curso siguiente.

Y Pepe se dio cuenta que la tecnología ayuda, pero que lo importante es la pedagogía, el cómo, la actividad, y que, cuando las TIC se usan bien, ¡desaparecen!.


 



Imagen de Hiking artist con licencia CC.



domingo, 3 de noviembre de 2013

Digital Storytelling: el arte de contar

"Cuéntame un hecho y lo aprenderé,
cuentáme una verdad y la creeré,
cuéntame una historia y vivirá por siempre en mi corazón"
Proberbio hindú.

Hay discursos famosos en la historia de la humanidad, como el de Martin Luter King y su famoso "I have a dream" (pinchando en el enlace podréis leer el discurso completo en castellano). También es famoso el discurso que dio Steve Jobs en una ceremonia de graduación de la Universidad de Standford:

Las personas transmiten historias desde hace cientos de años: parábolas, cuentos, canciones... han sido utilizados para transmitir de generación en generación distintas historias. Storytelling es una palabra inglesa que podríamos traducir como "cuenta-cuentos", y que en el último tiempo ha adquirido un gran auge en entornos educativos y técnicos, en lo que se ha denominado "Digital Storytelling". Podríamos decir que el fenómeno de Digital Storytelling se refiere al hecho de poder utilizar las herramientas interactivas con las que contamos hoy en día para crear una historia digital.

El StoryTelling consiste por tanto en contar una historia, es narrar. Podemos plantearnos a manera de la que abodamos nuestro contenido educativo y transformar nuestro discurso para acercarlo a la idea del StoryTelling, haciéndolo interesante para nuestro alumnado, intentar ser creativos y dar un paso más allá, porque hasta los contenidos que pensamos no pueden dar mucho juego pueden ser interesantes si los convertimos al StoryTelling.

Pero ¿cómo podemos utilizar esta técnica en la educación?. Lo podemos hacer de varias maneras:

    Graba tu StoryTelling en vídeo:
Podemos grabarnos a nosotros mismos y subir a YouTube o a una plataforma en red nuestra historia. Hay muchos temas en nuestras asignaturas que pueden ser abordados desde otra perspectiva y ser contados como una historia. Recuerdo a un profesor de historia que impartía su clase narrando la historia como si fuera una serie televisiva de intriga, y tenía a los alumnos totalmente enganchados a su discurso. Modifica tu discurso, intenta mejorar tus habilidades comunicativas, "vende" tu asignatura.

   Crea tu StoryTelling con recursos digitales:
Hay muchas herramientas para ello, una puede ser Prezi, en la cual podemos incorporar imágenes y texto para ir contando una historia o explicando un concepto.

   Pide a tus alumnos que hagan un Storytelling:
Puede ser una buena idea pedir a tus alumnos que expongan alguno de sus trabajos utilizando la técnica del Storytelling, además de trabajar los contenidos, estarán desarrollando habilidades comunicativas.

ALGUNOS RECURSOS:
    - Guía para el Digital Storytelling.
    - Apps para crear StoryTellings, por Pinterest.
    - Blog sobre StoryTelling
    - Documento "Digital StoryTelling: a overview" por Gail Matthews-De Natale

Una variación del StoryTelling es el Storyboarding, que se refiere a cómo contar una historia, utilizándo normalmente el cómic para ello.

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Qué es competencia? ... competencia eres tú

¿Qué es una competencia? - dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul,
¿Qué es una competencia? ¿Y tú me lo preguntas? competencia... eres tú.

Competencia. Esa palabra que cualquier documento didáctico que se valore incluye. Pedagogos que nos llenamos la boca hablando de lo importante que es basarnos en un modelo didáctico y curricular basado en competencias. Leyes que nos hablan de competencias básicas. Leyes que tienen una redacción estupenda y que no se están aplicando porque no se ha puesto interés en acercar esas palabras a la realidad de las aulas, o al menos plantearse que el cambio no viene desde arriba, sino desde abajo, menos cambiar tantas leyes y más pisar un aula y ayudar al profesorado.

Desde hace varios años, a todos los niveles educativos la palabra competencia aparece, el Real Decreto de Enseñanzas Mínimas de 2006 de Educación Primaria nos habla de ellas, y el Plan Bolonia también. Desde infantil a la universidad nos llenamos la boca programando y pensando en competencias, pero ¿Realmente sabemos lo que son? no me avergüenza decir que me ha costado dos años de lectura, conversaciones y estudios, empezar a entender qué es una competencia y sobretodo qué implica en el aula.



En los distintos documentos oficiales encontramos la palabra competencia por muchos lugares:



Intentando entender todo este paradigma lo que hacemos es tratar de comprender qué es una competencia a partir de lo que ya sabemos. Y lo que más o menos sabemos es que hay varios niveles para adquirir y desarrollar un conocimiento y por tanto durante mucho tiempo hemos hablado de contenidos conceptuales (el saber), procedimentales (el saber hacer), y actitudinales (el saber ser). Los organizábamos con verbos. Grandes taxonomías de palabras nos ayudaban a entender que verbos como "conocer" hacían referencia al concepto, que verbos como "dibujar" hacían referencia a un procedimiento, y que verbos como "colaborar" hacían referencia a una actitud.

Por tanto, lo que muchos pensamos cuando nos explican lo que es una competencia es que ésta incluye esos tres niveles, el conceptual, procedimental y actitudinal como una misma cosa, porque no podemos diferenciar o clasificar como hacíamos antes en tres niveles, si no que iría todo junto, cosa que es comprensible, porque el niño tiene que conocer el ciclo del agua, dibujarlo y comprender que hay que ahorrar agua como algo relacionado, no como tareas independientes.

¿Qué es lo que hacemos por tanto en las Unidades Didácticas? eliminar la palabra conceptual, procedimental y actitudinal pero seguir formulando las cosas de la misma manera. Al final ponemos de manera muy bonita que vamos a trabajar en competencias y listo.

Sin embargo, si realmente entendemos lo que es una competencia esto no sería correcto, las últimas teorías didácticas de lo que es una competencia nos hablan de que una competencia incluye estos cinco niveles:
Vamos a poner un ejemplo. Un marinero conoce todos los nudos marineros (saber), practica en clase con cuerdas para aprender a realizarlos (saber hacer) y adquiere habilidades de trabajo colaborativo y se trabaja la responsabilidad en alta mar (saber ser). Hasta aquí lo que siempre hemos conocido. Pero, dentro de unos años, ese marinero puede encontrarse en medio de una tormenta, recordar qué es un nudo y cómo se hace, pero ser incapaz de hacerlo en ese momento. Ese es uno de los nuevos niveles que se adquieren cuando hablamos de competencias, el de conseguir resultados eficaces en situaciones reales. Es decir, que en matemáticas un niño puede entender conceptualmente qué es una suma y saber sumar porque ha estado haciendo durante todo el curso sumas en su cuadernillo Rubio, pero que luego vaya a la tienda y en una situación real no sepa aplicar la suma.

Pero ¿cómo yo profe de mates puedo conseguir trabajar este nuevo nivel? pues llevándonos al alumno a situaciones lo más posiblemente parecidas a la vida real. No quedarnos en hacer sumas en la libreta si no levantarnos del pupitre y hacer simulaciones, juego de roles como si estuviéramos en una tienda, cualquier actividad que nos permita trabajar más allá de lo tradicional.

El otro nuevo nivel hace referencia al "aprender a aprender" y al aprendizaje significativo. Este nivel lo que nos dice es algo tan básico como que tenemos que partir de la experiencia previa para entender algo, el famoso andamiaje cognitivo, el que no somos recipientes huecos. El pasar de una habilidad a una competencia, porque yo puedo tener la habilidad de hacer nudos marineros rápidamente, pero lo importante es si sabré hacerlos en esa tormenta o no.

Si llegamos a entrever lo que es una competencia deberíamos entender como no tiene sentido en planificaciones educativas hablar de contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales. El nuevo modelo debería tender a enunciar objetivos didácticos de manera adecuada y asociarles competencias, de tal modo que luego en las actividades se vea que se están trabajando todos los niveles de las mismas.

Más allá de todas estas reflexiones sobre planificación educativa, si algo hay claro y deberíamos tener en cuenta los profesores es que de una manera u otra tenemos que cambiar nuestra metodología docente, se acabó el modelo técnico de doy mi clase desde mi silla y me voy a mi casa, el mundo nos exige un cambio en todos los niveles escolares, entendamos o no entendamos lo que es una competencia está claro que es algo que va más allá de la clase tradicional. 

Zabala en su artículo "La formación por competencias" describe una historia muy interesante:

"Cuenta Sgalambro (2002) que en un Congreso Internacional sobre el tema de Recognizing Learning que tuvo lugar en Halifax (Canadá) en Octubre del 2001, preguntaron a dos expertos internacionales muy conocidos que acababan de exponer sus trabajos sobre el reconocimiento de competencias que señalaran las diferencias entre competencia y habilidad (competence & skill). Para el primero de ellos la competencia era “el nivel en que se demostraba poseer una habilidad”; para el segundo la competencia era “la suma de saber, saber hacer y saber ser”. Pero a la hora de querer diferenciar claramente entre habilidad y competencia ambos se declararon incapaces".

Es decir, después de debatir durante horas los expertos dicen que no te sabrían decir muy bien como va el tema. ¿Cómo pomos pretender entonces que nuestro pobre profe de mates lo haga? Si dedicáramos más esfuerzos simplemente a entender que hay otra manera de hacer las cosas, si le dijéramos a ese profe actividades concretas que puede hacer, si le ayudáramos a entender que hay más cosas que un examen final estoy segura que sería más eficaz que seguir en debates filosóficos sobre la competencia. ¿Qué es competencia entonces? Pues competencia eres tí, competencia sois vosotros, todos los docentes que intentan ir más allá, que se forman, que colaboran, que movilizan a sus alumnos para que cuando estén en la tormenta de la vida sean capaces de hacer el nudo marinero adecuado.