lunes, 1 de octubre de 2012

El profesor no tiene la culpa (o al menos no él sólo)


Si últimamente hay una profesión que está saliendo mal parada es la de los docentes. 
Hace ya unos meses se nos tachó como vagos por no querer aumentar la carga lectiva de las clases. 

A los de Universidad concretamente se nos echa la culpa del fracaso educativo en la Enseñanza Superior, desde el Ministerio de Educación nos dicen que no investigamos y que somos malos profesores (¡toma ya!). 

Y para solucionar todos los problemas del mundo mundial en la educación ¡decretazo al canto!.

Dejando a un lado tasas y asuntos económicos (si se puede), la idea inicial que propone el decreto (en el ámbito Universitario) no puede parecernos mala a priori: si no investigas tienes que dar más clase. Hasta ahí vale pero… ¿cómo valoras quién investiga? pues así, de golpe y porrazo, sin hablar ni preguntar a la comunidad universitaria, han decido y asumido que el que investiga en la Universidad es el que tiene un sexenio.

¿Y qué es un sexenio?. Es una evaluación de la investigación del profesorado universitario funcionario que es evaluado mediante la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNAI), se realiza por periodos de seis años y se hace de forma voluntaria por el investigador interesado. Si se obtiene una valoración positiva se consigue un incentivo económico. La idea original del sexenio, en los años 80, era fomentar la investigación en la Universidad Española. Cosa que a priori no puede parecernos mal.

Sin embargo, en 2004 distintos profesores de Universidad se reúnen en torno a un manifiesto que criticaba el proceso de concesión de los sexenios. Parece ser que este manifiesto fue enviado al Ministerio de Innovación y Ciencia en su momento y que no tuvo respuesta.  
El manifiesto explica que "los sexenios de investigación se establecieron en 1989 como un complemento retributivo que, de alguna forma, paliaba la pérdida de poder adquisitivo del profesorado universitario. Sin embargo, no todos los que merecen este complemento lo han recibido". El manifiesto critica los mecanismos de concesión del sexenio y hablan de cómo la idea original de este complemento motivador se está distorsionando al pedirlo para otras actividades laborales. Recomiendo leerlo.

La convocatoria de sexenios de Diciembre de 2011 especifica que únicamente pueden pedir sexenio Catedráticos de Universidad, profesores Titulares de Universidad, Catedráticos de Escuela Universitaria y Profesores Titulares de Escuela Universitaria.
Decir qué sólo los profesores que tienen sexenios son los que investigan en este país es un absoluto disparate.

Por si fuera poco el señor ministro dijo hace unos meses que la Universidad española no tiene producción científica, lo cual fue desmentido por la Conferencia de Rectores de Universidades (CRUE), que explicó que la producción científica española creció un 80% entre 1997 y 2007 y constituye el 3,4% de la población mundial.

La Universidad necesita un cambio y una mejora, por supuesto. Hay que restructurar muchísimas cosas y mejorar la calidad docente. Pero hacer esa mejora a decretazo, sin hablar con nadie, sin comprender cómo funciona, sin querer debatir para mejorar, sólo nos lleva a un camino sin salida. Y a cargarte de un plumazo todo lo conseguido en los últimos años.

Que no me vengan con que no empeorará la calidad de la docencia. Si yo tengo más alumnos en el aula me tengo que olvidar de la evaluación de procesos y empezar a pensar en clases magistrales y exámenes finales, en el sistema de la época industrial, en un modelo educativo que no tiene sentido en el siglo XXI. Si tengo más clases no puedo dedicar tiempo al alumnado ni a la investigación (¿quién va a investigar en este país?). Es la pescadilla que se muerde la cola.

La apuesta tiene que ser por mejorar el sistema de evaluación de los docentes universitarios, que no sea únicamente una colección de papeles y publicaciones científicas. La mejora pasa por un proceso de diálogo y debate con la comunidad universitaria, para conocer los problemas reales y afrontarlos. La solución no pasa, señor Wert, por cargar contra los docentes, porque habrá malos docentes, pero también hay buenísimos profesores que trabajan muchísimo, que se dejan la piel investigando, sin horario, sin límite, para mejorar este país. Bastante problemas hay con la autoridad de los docentes para que los gobernantes, que deberían apoyar a este colectivo para mejorar, encima carguen contra los profesores.

Es muy fácil cargar contra los profesores como los culpables de todo. La educación es compleja, hay todos unos valores sociales y unas políticas educativas detrás. Evidentemente el docente tiene su parte de responsabilidad, pero no toda. Los profesores no tienen la culpa de todo el fracaso escolar. Ya lo expliqué en una entrada anterior. Tenemos que repensar el mundo en el que queremos vivir, tenemos que cambiar nuestra perspectiva de lo que es la inteligencia. Tenemos que olvidarnos ya del informe PISA. Si queremos formar ciudadanos del siglo XXI hay que pensar en habilidades y competencias, en invertir para mejorar la calidad de la docencia. Y un decretazo no soluciona eso, más bien, lo imposibilita más.

En el resto del mundo los países se dedican a invertir en I+D y educación como vía para salir de la crisis y tener perspectivas de futuro. 

¿Sabéis lo que me da esperanza? saber que muchos profesores, a pesar de todas estas dificultades, seguirán peleando por dar una educación de calidad a sus alumnos, luchando contra viento y marea por cambiar y mejorar la vida de sus alumnos.



Toi indignao. Logo de la camiseta publicitada por la página Frikiseta
http://www.latostadora.com/frikiseta/toi_indignao/122480 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola estoy leyendo un poco tu blog y me está gustando. Gracias.

Yo soy profesor de la Universidad de Sevilla, y creo que he llegado aquí vía los MOOCs y las plataformas de enseñanza virtual... Buscando info sobre las plataformas libres, - hay un cierto debate en nuestra universidad.

Por otra parte, también, dentro de la universidad (Arquitectura) dirijo un fab lab, un laboratorio de fabricación digital en el que aplicamos algunas ideas sobre aprendizaje y tecnología inspiradas en Seymour Papert. Estaba mirando si teníais algo sobre eso - enseñanza de las tecnologías propiamente - además de uso de tecnologías o herramientas digitales para el aprendizaje en vuestro grupo de investigación.

Bueno, ánimo con el trabajo y a lo mejor podemos coincidir en alguna ocasión, saludos,

Jose Pérez de Lama
Escuela T.S. de Arquitectura
Universidad de Sevilla